lunes, 1 de abril de 2013
Se me ha colado un recuerdo
Se me ha colado un recuerdo en la garganta e intento hacer gárgaras para que salga a la superficie pero no quiere, quiere estar ahí, en lo que llama su hogar, donde piensa que nada le hará daño.
Se me ha colado un recuerdo en la retina de los ojos y estos miran al horizonte, en donde está tu mirada y ahí son felices contigo, a tu lado.
Se me ha colado un recuerdo en el alma y mi corazón late sin saber bien porque ha de latir, sin entender porque ha de latir, pero late.
Se me ha colado tu recuerdo en mi garganta, tu mirada en mis ojos y tú, tú te has vuelto a colar en mi alma y no sé porque razón, tampoco la quiero buscar, ¿para qué?, simplemente te has colado y me quedo con eso.
Se me ha colado un recuerdo y empieza a salir en forma de palabras, que por fin empiezan a unirse formando frases, quizás sin sentido para quien las lee, pero llenas de sentido para quien las está escribiendo.
Se me ha colado un recuerdo, quizás no se haya colado, quizás siempre ha estado ahí y he negado una y otra vez que estaba ahí, quizás lo haya tapado de tal manera que me haya negado que tu recuerdo estaba ahí, que por mucho que yo haya querido, estás ahí.
Se me ha colado un recuerdo en el alma y aquí estoy escribiendo a ese recuerdo.
jueves, 14 de marzo de 2013
Feliz cumpleaños papá
Hola papá, llego el día de tu cumpleaños, lo primero que
hice al despertar fue mirar tu foto, esa que tengo en mi habitación donde estás
sonriendo, esa en la que me veo reflejada por tu manera de mirar, y después me
fui a tu habitación a felicitarte y darte un beso, aunque me imagino que ya lo
sabrás.
En cada cumpleaños, desde que tengo memoria, te he regalado
un libro, un libro que leías tú primero, y según lo terminabas me lo dabas para
que yo lo leyera y comentarlo luego los dos juntos, este año no hay libro, este
año mi regalo es que mis dedos vuelvan a acariciar las teclas, ya sabes que
aparte de mi vida el expresarme de este modo, no me sentía capaz de escribir y
lo único sobre lo que escribía ya sabes que era y preferí guardarme para mi
esos pensamientos.
Algo que echo mucho de menos son nuestras conversaciones,
esas en las que alimentabas mi mente, y me ayudabas a pensar con calma antes de
hablar, porque tú mejor que nadie sabías la velocidad a la que viaja mi mente y
que muchas veces al querer decir algo, mi medio escénico hace que tartamudee y
al querer decir una cosa diga lo contrario, anda que no hemos discutido por
eso. Otra cosa que echo de menos es ver un partido de fútbol contigo, sobre
todo cuando íbamos con equipos diferentes y era normal escuchar a mamá decir “queréis
dejar de decir tacos “ y nos reíamos. Levantarnos súper temprano para no
perdernos una clasificación, una carrera de F1.
Gracias papá, mil y una veces gracias por tanto amor, por
estar siempre ahí, por enseñarme a levantarme detrás de cada caída, por la
educación que me diste, por entender esa sensibilidad que todo el mundo dice
que tengo, por alimentar mi mente, por ser el mejor padre que he podido tener,
gracias papá por quererme tanto desde antes de nacer, gracias por cada uno de
los momentos que pasamos juntos, gracias por quererme incluso cuando podíamos
estar meses sin hablarnos, porque aunque discutiéramos jamás dejamos de
querernos, gracias papá mil y una vez gracias.
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